Hacer la maleta para España parece fácil hasta que te das cuenta de que el país cambia mucho según la región y la estación. No es lo mismo Sevilla en agosto que Burgos en enero, y pensar en el bienestar durante el viaje evita tanto contratiempos como gastos.
Lo primero es la documentación y lo digital: pasaporte o documento de identidad, seguro médico y el móvil preparado. Una eSIM para España instalada antes del vuelo te da mapas, traductor y reservas desde que aterrizas, a un precio asequible y sin cambiar tu línea habitual. Lleva también un cargador adecuado: en España los enchufes son de tipo C y F, a 230 voltios.
Ropa y calzado
La clave es vestir por capas. En verano, tejidos ligeros, gorra o sombrero y alguna prenda de manga larga para los interiores con aire acondicionado. En invierno, abrigo de calidad para el centro y el norte, y algo más fino para la costa mediterránea y el sur. El calzado merece atención especial: se camina mucho por empedrados y cuestas, así que mejor llevar zapatillas cómodas ya probadas y un segundo par más arreglado para la noche.
Cuidado personal y salud
El sol es el enemigo silencioso en gran parte del país, también en primavera y otoño. Protector solar de factor alto, bálsamo labial con filtro y una botella reutilizable para hidratarte durante el día son imprescindibles. En el neceser, un pequeño botiquín con analgésicos, tiritas y antiséptico, además de tus medicamentos habituales con la receta o un informe. La comida se sirve tarde, así que un snack saludable en la mochila ayuda a esperar sin picar cualquier cosa.
Para mantener la rutina deportiva
Si no quieres perder la costumbre de moverte, mete ropa técnica ligera. Correr por el Retiro, el cauce del Turia o los paseos marítimos es una forma excelente de conocer una ciudad, y muchas de ellas tienen rutas señalizadas y gimnasios al aire libre. Con un par de equipaciones y buen calzado, la maleta lo tiene todo.


